Una vez, si mal no recuerdo, me tenías en la punta de los dedos.

Las secuelas de los viejos días estarán conmigo el resto de mi vida. (…)

El que decide que ande perdido en corrientes circulares en el tiempo,

El que transforma los diamantes en quejidos y lamentos,

El que se encarga de que salgas y que yo que me quede dentro.

Corrientes Circulares en el Tiempo, Los Planetas

Con amor o con odio,

Pero siempre con violencia

El Oficio de Vivir, Cesare Pavese

 

Me llamó el otro día un amigo para decirme que los rumores eran ciertos, «Los Planetas vuelven», dijo. Y yo pensé, bueno, nunca se han ido. Tras un hiato de siete años sin sacar ningún álbum de estudio, publican nuevo material este mes de marzo. Este mismo amigo fue el que me los descubrió hace ya 12 años. Recién llegado del FIB, me contaba cómo ninguno de sus compañeros de festival había ido con él a ver el directo de los granadinos: «No le gustan a nadie, pero a mí me encantan, he visto el concierto entero solo». Y así, me lancé a la buena causa de escucharles, para ver si podía acompañarle a futuros conciertos. Y menos mal que lo hice. En estas líneas no pretendo hablar del nuevo trabajo de los Planetas ni desvelar cómo van a sonar sus nuevas canciones, sino acercar un poco más este grupo a todos los que conocen poco o quieren saber más, ya que al subirme al carro de «fan de Los Planetas» yo misma he sido testigo de que son un grupo un tanto incomprendido. Por hacerle un favor a mi amigo, más que nada.

Los Planetas nunca han vendido lo suficiente para obtener un disco de oro. Lo cierto es que esto ya no tiene tanta importancia: ¿quién compra CD hoy en día? Pero otro gallo cantaba hace veinte años, cuando empezaron a tocar. Por si eso fuera poco, en la jungla perversa que es el panorama musical a día de hoy en España, con un mejunje de sellos discográficos desesperados no ya por ganar dinero ―si no por sobrevivir―, este grupo ha declarado enemigo público número uno a las discográficas y tienen fama de haber tenido varios encontronazos con las casas de discos. Por ejemplo, en situaciones como la del Espárrago Rock  del 99 donde, al salir a cantar «La máquina de escribir» el grupo se la dedicó, delante de miles de personas «A Los 40 principales, al País de las Tentaciones y a Nieves Herrero: que nos chupen…» y lo que sigue. Mientras que, durante todo ese tiempo, su discográfica había estado intentando conseguirles una portada y que sonaran en la conocida emisora de radio.

Pero ellos siguen sacando discos, a pesar de no haber sido un récord en ventas. Y he aquí por qué.

 

Entre la incomprensión y el éxito

Si les analizamos más a fondo, sí hay en efecto algo que distancia a este grupo del resto de los mortales. «Los Planetas son el grupo más importante de la música en España de los últimos 25 años». «Banda por antonomasia del indie español»; «todo un icono del indie-pop en el panorama musical nacional»; «símbolo del pop español alternativo de los años 90»; «referencia del pop independiente del panorama musical español» o «uno de los grupos más personales que hayan salido nunca de la cantera nacional: Los Planetas» son sólo algunos de los titulares que se han ganado estos veteranos del rock español. Y de la misma manera que les han piropeado, les han llovido las críticas. A sus admiradores se les atribuye un perfil de persona un tanto descontenta con la vida, muchos dicen que su cantante tiene una voz incomprensible, y su sonido ha recibido muchas críticas.

Se puede abrir el debate sobre muchos grupos y siempre hay opiniones a favor o en contra de los músicos. Pero éste en concreto me parece más interesante que los demás, ya que no hay tantos grupos que se ganen estos titulares tan aplastantes con unas opiniones tan dispares. Claramente hay muchos grupos que venden poco, pero lo que suele pasar es que con el paso de los años caen en el olvido y desaparecen. Pero ellos no.

A primera vista, estos chicos no han hecho algo particularmente original. Componen letras y música, sacan discos, tocan en conciertos, disfrutan. Como todos, tienen altibajos. Como todos, tienen cambios en sus miembros, en el bajo, en la batería. A veces conceden entrevistas. A veces no. De hecho, La Grieta intentó concertar una entrevista con motivo de la publicación de su último trabajo para incluirla en este artículo pero a una servidora le dieron con la puerta en las narices. Y aquí seguimos, defendiendo la causa.

Hagamos un pequeño flashback.

Granada es lugar de nacimiento de varios grupos del indie español (cada cuál con un nombre más curioso): Lagartija Nick, 091, Niños Mutantes, TNT, Mama Baker, Sugar Fish o Lori Meyers. Y también de dos jóvenes: Jota y Florent, fundadores de Los Planetas. Según Jota, en Granada «hay un espíritu colectivo y una conciencia general que intenta sacar a la humanidad del escarnio en el que se encuentra». Ellos quieren formar parte de ese espíritu colectivo, y a la causa se les unen May Oliver en el bajo y Paco Rodríguez en la batería. Los cuatro aprovechan sus gustos similares en música anglosajona (The Church, Suede) y forman Los Subterráneos, siendo fans de Kerouac. Da la casualidad de que Christina Rosenvinge crea un grupo con el mismo nombre que nuestros protagonistas granadinos, Christina Rosenvinge y Los subterráneos, y ahí deciden cambiarse el nombre a Los Planetas